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Descubre el mundo a través de las palabras
En primero, el niño se acerca al fenómeno social y comunicativo del lenguaje de un modo amplio e integral, a través de lecciones temáticas que lo animan a utilizar las palabras para hablar de un modo sencillo y correcto sobre sí mismo, su familia, sus amigos, su escuela, su comunidad, su país y su mundo.


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Aprende el oficio de escribir bien
En segundo, el niño se adentra formalmente en la ciencia ortográfica del español, aprendiendo no solo a sacar provecho de sus aspectos regulares, sino enfrentando con eficiencia las irregularidades propias del sistema lingüístico. Como si tratara de un trabajo o profesión, escribir bien se convierte en el oficio primordial del alumno, para que cuenta con valiosas herramientas.


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Afina tus sentidos y domina la ortografía
En tercero, el niño descubre que para dominar la ortografía y aplicar sus reglas con eficiencia, debe afinar sus sentidos y resolver con autonomía nuevos problemas ortográficos, partiendo de patrones verbales y familias léxicas. Se inspira en algunos extraordinarios animales, cuyas habilidades les ayudan a vivir en su entorno.


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La ortografía: un invento a tu entera disposición
En cuarto, el niño consolida su conciencia ortográfica al completar la totalidad de los patrones verbales y utilizarlos con absoluta naturalidad, como el invento más práctico del que dispone para escribir correctamente. Interpreta con eficiencia la información extralingüística y utiliza el lenguaje adecuado a cada situación comunicativa.


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La ortografía: un “deporte” muy divertido
En quinto, el niño descubre un primer grupo de normas orientadoras, esto es, reglas específicas de menor rendimiento que, aunque se apartan de los patrones generales, son indispensables para complementarlos. Como en la evolución natural de los deportes, descubre que las reglas y el entretenimiento no están reñidos, sino que se fusionan armoniosamente.


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La ortografía: tu gran conquista personal
En sexto, el niño repasa los patrones ortográficos generales y los complementa con un último grupo de normas orientadoras; completa así su entrenamiento lingüístico y consolida su conciencia ortográfica. Con estos recursos que maneja con autonomía -e inspirado en las hazañas de grandes hombres y mujeres-, se lanza a la conquista de una expresión correcta, clara e impecable.